LAS CABEZAS CORTADAS Y LA PILA DE SACRIFICIOS: LOS CELTAS EN ARAGON

Cuando se pretende encontrar algo que sea común en el pasado de los europeos, muchos recurren al pueblo antiguo que más se extendió por los países de la vieja Europa, del cual han quedado multitud de restos arqueológicos y bastantes costumbres: los celtas.

En Aragón, región del nordeste de España, las tierras por las que discurre el río Jalón ofrecieron el marco idóneo para que las gentes celtibéricas que se ubicaron en ellas, tuvieran el entorno ambiental necesario para desarrollarse plenamente en todo tipo de actividades sociopolíticas y económicas. Allí se asentaron en pequeños pueblos y en notables ciudades como Nertobriga, Mundobriga, Arcobriga, Bilbilis o Sekaisa.

El Jalón es seguramente la vía natural de comunicaciones más importante de las que unen la costa nordeste de España con la Meseta castellana (y, por tanto, con el resto de la Península Ibérica), lo que permite a esta zona estar abierta a todo tipo de innovaciones y logros conseguidos en todos los campos que favorezcan una evolución positiva, pero al mismo tiempo el carácter sobrio de sus gentes hizo que conservasen aquellas costumbres o creencias más arraigadas en su propia esencia cultural, que se remitían a un tronco étnico europeo común: los celtas.

Dentro de esa continuidad cultural, los celtíberos mantuvieron vivo en buena medida el sentir religioso céltico original. Como demuestran los vestigios de culto a las "cabezas cortadas".

Todas estas pequeñas representaciones de cabezas proceden de los alrededores de la ciudad de Calatayud, donde se asentó el núcleo celtibérico de Bilbilis. La nº 1 es un colgante, plano por detrás. La nº 2, muy pequeña, es de estilo esquemático, de tipo céltico: el pelo se halla representado por dos círculos incisos, y la boca y la barba mediante un triángulo. La nº 3 muestra larga cabellera y podría llevar diadema. La nº 4, de estilo céltico esquematizado, es plana por el otro lado, y presenta un orificio por lo que debe tratarse de un aplique.

También en la comarca de Calatayud, en la localidad de Belmonte (solar de la antigua ciudad de Sekaisa), se halló un enterramiento formado por tres lajas en forma de cista, haciendo de cubierta de la tumba una cuarta laja. En el interior se encontraba el cadáver de un niño. Junto al enterramiento había una bolsada de cenizas, sin duda una ofrenda, y entre ellas una copa de cerámica celtibérica pintada. Y una cabeza exactamente igual a la nº 4, también de bronce y con el ojo formado por incrustación de pasta.

Estas cabezas están en relación con el rito mágico-religioso de raigambre céltica de las "cabezas cortadas". En su origen era una costumbre guerrera, consistente en cortar la cabeza al enemigo para hacerla servir como trofeo, o bien se relacionaba con una concepción apotropaica de la cabeza del enemigo vencido.

Sin embargo, en este caso debe tratarse de objetos de protección o incluso de representación del difunto, al igual que en Hungría esculpieron "cabezas cortadas" sobre lápidas funerarias de los indígenas en época romana. También en Hungría, y con la idea de salvaguardar a su dueño, se representaron dos "cabezas cortadas" sobre una espada.

En el caso de las encontradas en esta zona de Aragón, sin duda hay un trasfondo funerario, ya que un objeto de este tipo apareció en un enterramiento. Por otra parte, pero en la misma dirección, podemos relacionar estos elementos con la leyenda galesa de Vran, recogida en el Mabinogion, en la cual se relata: "Y entonces Bendigeit Vran ordenó que le cortaran la cabeza. Tomad mi cabeza -les dijo- llevadla a Gwynn Vryn (la colina blanca) en Llundein (Londres), y enterradla en ese lugar con el rostro vuelto hacia Francia. Transcurrirá mucho tiempo durante el camino. En Harddlech, el banquete durará siete años y los pájaros de Rhiannon cantarán para vosotros y mi cabeza os resultará una compañía tan grata como en los mejores momentos en que estuvo sobre mis hombros. En Gwales de Penvro pasaréis ochenta años y hasta el momento en que os abran la puerta que da sobre Aber Henvelen, hacia Kernyw (Cornualles), podréis permanecer allí y conservar intacta la cabeza. Pero eso resultará ya imposible, en cuanto os abran la puerta, id entonces a Llundein a enterrar la cabeza y pasad al otro lado."

Todo sucede de acuerdo con la profecía de Vran. Luego se dice: "A causa de estos ochenta años así transcurridos aquello fue designado con el nombre de Fiesta de la Cabeza Sagrada". Siguen realizándose los designios augurados: "Fuera cual fuese la duración del viaje, llegaron allí y enterraron la cabeza en Gwynn Vrynn. Cuando la enterraron fue el Tercer Buen Escondrijo, y cuando la descubrieron, el Tercer Mal Descubrimiento: en efecto, ninguna plaga podía atravesar el mar hasta aquella isla, mientras la cabeza estuviera escondida en aquel lugar."

Así pues, debieron enterrar estas pequeñas "cabezas cortadas" de bronce junto a los cadáveres, para que les protegieran y ningún mal perturbase su espíritu, pudiendo así gozar de la felicidad de la vida del más allá.

Además de esta costumbre celta, sabemos por los escritores antiguos (como Estrabón) que los celtíberos también practicaban como rito el sacrificio humano (igual que los galos). De esto nos queda un vestigio material muy cerca de la ciudad celta de Arcobriga, que se ubica en la localidad aragonesa de Monreal de Ariza; allí se puede ver todavía la "Pila de sacrificios humanos":

Se trata de una roca de buen tamaño que se labró vaciando en parte su zona superior para colocar a la víctima en posición supina. Posee además una serie de canalículos que desembocan en una especie de depósitos, todo ello en la misma piedra, situados junto al lugar donde reposaría la cabeza y en la parte inferior de la "Pila de sacrificios". Estos canalículos debían servir para verter la sangre y las vísceras de las víctimas, que irían a parar a los depósitos de la pila.

Las costumbres que reflejan tanto las "cabezas cortadas" como la "Pila", estaban plenamente vigentes a finales del siglo III y en el siglo II antes de Cristo.

Para más información ver:

* Díaz Sanz, María Antonia: Sacrificios humanos en la Celtiberia Oriental: las "cabezas cortadas". Segundo Encuentro de Estudios Bilbilitanos, 33-41. Calatayud (Aragón), 1989.
* Gran Enciclopedia Aragonesa, Apéndice II, voz "Cabezas Cortadas" (Manuel Medrano). Zaragoza, 1987.

Al índice de Nertobriga

Contacte con nosotrosculturamaster@gmail.com