Bonita polémica, no precisamente cultural, la que se ha montado con el ciclo de "vanguardia" que ha organizado la concejal de Cultura de Zaragoza, Rosa Borraz.

Según el Ayuntamiento de Zaragoza, En la Frontera iba a ser un ciclo vanguardista de arte, rompedor, lo último. Y, rompedor, sí que ha sido.

Al margen de las expresiones y representaciones de este proyecto que se han dedicado a insultar a partidos políticos o sectores sociales, demostrando que incluso en un Estado de Derecho el dinero público puede servir para financiar y propagar la intolerancia, el ciclo en sí es un despropósito.

Con un presupuesto de 832.398 euros, casi 140 millones de pesetas, no ha recibido patrocinio o mecenazgo alguno, y tampoco se ha contado en su diseño con los profesionales del arte.

En la parafernalia propagandística del ciclo se habla de "explosión cultural", "Arte Contemporáneo" y de cosas muy altisonantes... que luego hay que demostrar.

Lo cierto es que, además de que no se está llevando a cabo el ciclo con criterio de selección ni listón de calidad alguno, confundiendo vanguardia con simple bufonada de tasca, se observan anomalías muy serias. Por ejemplo, que haya comisarios de algunas exposiciones que han cobrado más que el coste de la propia exposición.

Pero, además, va a ser de enorme interés saber pormenorizadamente el gasto detallado de ese montón de euros.

Recientemente (El Periódico de Aragón, 09/06/2005, p. 50) un clásico de la vanguardia artística aragonesa (si se permite la expresión aparentemente contradictotia) con proyección internacional, Miguel Ángel Arrudi, mostraba su indignación por los datos económicos del ciclo y difundía ampliamente por Internet un MANIFIESTO de contenido muy interesante.

Arrudi, miembro destacado de la Asociación de Artistas Plásticos Goya, desveló el hecho de que la exposición que se preparó en ella dentro del ciclo En la Frontera no contó con ninguna ayuda económica, la comisaria no cobraba y los artistas pusieron 10 euros cada uno de su bolsillo, para sufragar la exposición.

¿Impulso a la vanguardia artística?

¿En qué se gastan los 832.398 euros?

Arrudi acabó por retirar su obra de la exposición, como acto de protesta.

La concejal de Cultura, Rosa Borraz, se defiende con brillantes adjetivos de las críticas. Pero no esgrime hechos.

Y, mientras esperamos a que los 832.398 euros de marras se justifiquen ante el gran público, que falta hace, se produce la infrautilización y, en ocasiones, el deterioro de emblemáticas instalaciones culturales municipales de la capital del Ebro, como el Teatro Principal, el Teatro del Mercado, el Teatro Romano o el errático y en peligro de cierre Centro de Historia de Zaragoza.

Vamos bien, sí.





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