
Elementos bélicos por excelencia, son proyectiles de plomo que
lanzaban los honderos. Se fabricaban a molde y, según los expertos,
sus pesos y tamaños varían mucho, quizá porque se
producían más ligeros para tiro desde mayor distancia y más
pesados para disparos más cercanos. En Contrebia Belaisca se
encuentran con profusión, dada la frecuencia con que la ciudad se
vio envuelta en conflictos.