Cabezas celtas de piedra

En la pila bautismal románica de la ermita de la Virgen de Cabañas (La Almunia de Doña Godina, Zaragoza) se colocaron, a ambos lados del pie que la sustenta, sendas cabezas de piedra de arte celta. Las dos esculturas están sujetas con argamasa, embutidas en huecos que se practicaron para su colocación y debieron recogerse de algún yacimiento arqueológico próximo, ubicándose en la pila bautismal posteriormente. Una de ellas representa un rostro con prominente barbilla, que muestra los dientes, triangulares, en actitud notablemente agresiva, labios gruesos, ojos redondos, y nariz pequeña y recta. La denominamos Cabeza de los dientes.

 

La pila bautismal



Cabeza de los dientes

 

En cuanto a la otra cabeza, introducida también en una oquedad practicada groseramente y sujeta con argamasa, muestra un rostro humano con la boca entreabierta, actitud muy habitual en las representaciones celtas. La denominamos Cabeza de la boca entreabierta.


Cabeza de la boca entreabierta



Cabeza de la boca entreabierta

 

Aunque la escultura celta o de tradición céltica no es especialmente abundante, existen algunos ejemplos próximos que podemos comentar. Se conserva una cabeza en piedra perteneciente al yacimiento de Durón (Belmonte de Gracián, lugar donde se ubicó la ciudad celta de Sekaisa) de características similares a la Cabeza de la boca entreabierta. Se data en el siglo II a.C. Otras cabezas en piedra de este estilo proceden de Lérida, Orense, Extremadura o Portugal. Además de la ya clásica columna de piedra con cabezas grabadas de Entremont (Provenza), que se data en los siglos III-II a.C., o las cabezas que pueden contemplarse en el Museo de Nîmes.

 

Cabezas del Museo de Nîmes (Francia)

 

La Cabeza de la boca entreabierta presenta también fuertes similitudes con tallas en madera de Dinamarca, Alemania, Inglaterra y con una cabeza en piedra arenisca de Gales. Por lo que respecta a la Cabeza de los dientes, podría corresponder a una divinidad infernal. Sus dientes son muy parecidos a los de la llamada Tarasca de Noves, monstruo celta antropófago esculpido en piedra, y dientes y ojos tienen similitudes también con otro monstruo celta antropófago de Linsdorf (Alsacia).

 

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